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España :: Estudios Internacionales > Estudios en Europa > Crónicas > Paises Bajos
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Siempre me había atraído Holanda. Quizá fuese por la conocida mente abierta de sus gentes, la libertad que se respira en cada rincón del país o por la simple belleza de sus canales o sus emblemáticos monumentos.
Salí de Tudela un caluroso 26 de agosto de 1999 con destino a los Países Bajos y, en la despedida con mis padres, y luego con una amiga en el aeropuerto de Barcelona, el brillo de mis ojos por el miedo a lo desconocido hacía prever lo que se me venía encima. Primero el viaje, el más amargo que recuerdo de toda mi vida y los 3 primeros días allí, un pequeño infierno que, de no haber supuesto que si no hacía un Erasmus me arrepentiría por los siglos de los siglos, no hubiera vivido.
El viaje como digo, como para echarte a llorar. Empezando por el idioma, el cual pensaba que controlaba (más bien no tenía ni idea, por lo que recomiendo si es posible intentar llegar allí con un nivel aceptable), continuando por el miedo a lo desconocido, pasando por la ignorancia del que sale de las faldas de su madre por primera vez.
Una vez salí del aeropuerto de Bruselas, destino elegido por ahorrarme 4 perras (craso error) empecé a pensar qué hacer con las bolsas de viaje que llevaba en lugar de maletas (2º craso error ya que parecía el Paco Mtez. Soria Belga) Y digo error porque llevaba colgadas las bolsas de los dos brazos, delante, detrás y hasta de los pies. Un rato más tarde, y después de pensar un poco se me ocurrió coger un carro. Anécdotas como detener las puertas giratorias del aeropuerto por entrar en ellas en sentido contrario o pedir un billete a lo "typical spanish" to La Haya y recibir uno para Leiden (con suerte, Den Hagg esta camino de Leiden) se fueron sucediendo a lo largo del viaje. Contaría más pero sería extenderme demasiado y mi relato Erasmus se resumiría al viaje de ida.
Lo primero que recomiendo si te dan una beca Erasmus
es tener contratado, ya sea bien por la Universidad
o por tu cuenta, el alojamiento. De hecho
personas que llegaron a Holanda sin alojamiento
buscado se vieron vencidas por el agobio de no
encontrar un techo propio donde pasar unos meses
(con ello quiero decir que no es tan fácil
como se piensa buscar alojamiento). En mi opinión
lo mejor es elegir residencia de estudiantes.
Resolver cualquier problema se hace mucho más
fácil con personas que acaban siendo tu
propia familia en un país extranjero. Con
ellos compartes estudios, fiestas, y sobre todo,
vivencias que hacen a uno crecer como persona
y aprender lo que nunca podrías imaginar
en otras circunstancias.
Experimentar, lo que es experimentar, lo hice con casi todo: Desde comprar bicis de 2ª mano a 2000 pelas (cualquiera las vende a este módico precio después de haberlas robado) hasta tomarlas prestadas por mi mismo o por mis compañeros de piso. Al final de la estancia, media universidad se acercaba a nuestro piso con el transporte a la espalda y dispuesto a tomar nuestra especie de motosierra para cortar el pesado candado de hierro que llevaban estas. Los candados los puedes adquirir en tiendas por precios más altos que las propias bicis. Merece la pena comprarse el equipo ciclista al completo ya que luego lo utilizarás tanto como para ir a la universidad como para salir de fiesta.
La situación geográfica privilegiada que tiene Holanda hace que puedas conocer gran parte de Europa y por supuesto todo Holanda por poco dinero (es importante sacarte un carné descuento para el tren) y es otra de las cosas con las que sin duda aprendes muchísimo. De no ser por este Erasmus a lo mejor nunca hubiese conocido Praga, ciudad de la que me enamoré y que me sirvió 2 años más tarde para hacer prácticas en empresas con la Beca "Leonardo" o la parte Oeste de Alemania (Colonia y demás) o ciudades tan encantadoras como Brujas o Gante. También puedes viajar en una coche alquilado con unos amigos (hay que tener cuidado porque hay mucho loco suelto que te rayan la furgoneta en menos que canta un gallo).
Me gustaría hablar de la comida. Allí no es lo que podríamos llamar aquí "dieta mediterránea" ni mucho menos pero por algo más de dinero que en España puedes llegar a comer como en casa. Contando que los estudiantes estamos siempre como se diría en mi tierra "en el año no hay", siempre puedes optar por las latas sorpresa de la típica marca de súper que no lleva en la etiqueta si siquiera una foto de lo que dicha lata lleva dentro.
El nivel de estudios,
como en cualquier país de Europa, ni más
ni menos, aunque los Erasmus gozan de unas ventajas
que no los nativos pueden disfrutar.
Como mi nivel de inglés era lo peor de
lo peor y muchos exámenes eran sustituidos
por trabajos en grupo, lo que yo hacía
era intentar colaborar de otra forma, bien pasando
el trabajo a ordenador, haciendo encuestas
El
escaquearse no puede funcionar durante mucho tiempo.
En las preguntas directas profesor-alumno, lo
mejor, ir de frente. La típica frase "Lo
siento, llevo aquí poco tiempo y estoy
aprendiendo inglés poco a poco" es
muy socorrida y funciona de maravilla en estas
comprometidas ocasiones.
En un año en Holanda puede que no se adquiera
el nivel de vocabulario que puedas adquirir en
Inglaterra o Irlanda, pero de igual forma aprendes
a salir airoso en las situaciones más embarazosas.
A la hora de buscar trabajo puede que no sirva
como hace años, ya que mucha gente aprende
otros idiomas hoy en día, pero estoy seguro
que te sirve para defenderte con mucha gente en
el mundo.
Aunque no soy amigo de los diarios personales, una de las cosas de las que más me arrepiento es de no haber escrito uno. Acabas recordando pequeñas anécdotas pero nunca llegas a recordar todo lo que podrías de esta forma. Aconsejo escribir uno.
Lo mejor de todo es que
cuatro años después de tan maravillosa
experiencia, seguimos recordando aquello como
un sueño. Queremos preparar una "kedada"
para el lustro aniversario.
A día de hoy, todavía recibo SMS
de mis "colegas de la mili" como:
"Tengo en mente el proyecto de la vuelta,
si me apoyáis volveremos al cielo"
"Holanda es lo mejor que me ha pasado en
toda mi vida"
"Si pudiese dar marcha atrás en el
tiempo y detenerlo, elegiría mi Erasmus"