Monumentos históricos: La colina
de Toompea es donde se encuentra la mayor concentración
de monumentos históricos de la ciudad. En ellas
están las catedrales Alexandr Nevsky, ortodoxa,
y la luterana de Toomkirik de 1233; el parlamento
de Estonia enclavado en el castillo de Toompea; el
museo de arte de Estonia; y el Kiek-in-de-Kök,
una alta torre construida en 1475. Además,
a dos kilómetros al este de la ciudad se encuentra
el parque de Kadriorg. En el centro del parque y rodeado
de robles, castaños, lagos se halla el Palacio
de Kadriog, que fue diseñado por el arquitecto
Niccolo Michetti para el zar ruso Pedro el Grande.
Fue construido entre 1720 y 1736.
Fiestas: El Festival Folk del Báltico
se celebra cada tres años en verano y es un
encuentro de diferentes grupos de danza y música
de toda la zona. El acto central del Festival de la
Canción de Estonia es un coro de más
de 30.000 voces que cantan melodías tradicionales
del país en un recinto abierto. Se celebra
cada cinco años cerca de la capital, Tallin.
El festival Memme-tadi es de canciones populares y
se celebra en junio, también en Tallin. Además,
la noche del 23 de junio es la festividad de la llegada
del solsticio de verano. Se encienden hogueras en
las cimas de las colinas y se canta y se baila alrededor
de ellas. Es considerada una noche mágica.
Gastronomía: El pescado es muy importante
en la dieta del país. Se toma básicamente
ahumado. Destaca la trucha ahumada (suitsukala). La
bebida más conocida es el licor Vana Tallin.
Es una bebida muy típica del país, muy
dulce y muy fuerte. Se puede servir con café,
leche e incluso con champán. También
hay mucha tradición cervecera, las más
conocidas son la Saku, que es ligera, y la Saare,
que es mucho más fuerte.